La revolución del libro electrónico llega a Nicaragua

Publicado en Confidencial

Statista.com, una de las mayores bases de datos de estadísticas a nivel mundial, calcula que para 2016 las ventas de e-books en Latinoamérica llegarán a los 73 millones de dólares. La cantidad es mucho más modesta en Nicaragua, en donde apenas representa el 1% de las transacciones totales. Pero la tendencia es innegable y las librerías más importantes del país han creado mecanismos para aprovechar este nuevo mercado.

Literato, por ejemplo, incluyó en su sitio web una plataforma para comprar y descargar e-books de 140 editoriales españolas. La empresa creó Tagus, una aplicación diseñada especialmente para lectores que prefieren el formato digital y quienes pueden escoger entre 150 mil títulos. El app se descarga en cualquier dispositivo móvil que funcione con los sistemas operativos Android e iOS, y para acceder a ella se necesita crear un usuario que permita ingresar a la plataforma y hacer compras en línea de manera segura.

Alfredo Guzmán, gerente general de Literato, asegura que dicha estrategia les ha permitido llegar a un público más amplio. “Hay una tendencia por la gente joven dentro de quienes nos compran libros digitales. Son graduados y tal vez están laborando por primera vez. Estamos hablando de un grupo demográfico cuyas edades varían entre los 19 y 25 años, y que están abiertos a nuevas experiencias”, explica.

El gerente de esta tienda manifiesta que la intención del negocio es brindar la mayor variedad de formatos, ajustándose a las preferencias personales del cliente. “Queremos llegar a ese punto donde ambos formatos puedan convivir sin que uno represente una amenaza para el otro”, declara.

Hispamer, por su parte, se ha inclinado por los libros electrónicos académicos. La idea fundamental de esta empresa es que cada universitario tenga en su tableta, teléfono o computadora, los libros de cabecera de cada una de sus carreras. De esta manera, alumnos y universidades pueden acercarse a esta librería para comprar licencias de obras técnicas y guardarlas en sus bibliotecas personales.

McGrawHill, prestigiosa editorial de textos universitarios, es una de las grandes promotoras de este esquema en Nicaragua. Jeffery Zeledón, representante de la compañía en nuestro país, declara que poseen la misma cantidad de libros en formato electrónico que en físico, sólo que el precio es mucho más favorable. “Las publicaciones que se consultan en una plataforma perpetua cuestan un 25% menos, mientras que aquellas que se leen en línea (computadoras), tienen un 50% de descuento”, dice.

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