Una joven editorial que cambia de nombre

Publicado en clarin.com

“A partir de hoy, y hasta nuevo aviso, nos haremos invisibles”, anunciaba el mensaje por redes sociales que la editorial Páprika lanzó el último día de marzo. Uno de los sellos más interesantes de los últimos años había empezado a gestarse en 2013 y al año siguiente irrumpieron con un primer título singular: Te quiero del enigmático escritor argentino J. P. Zooey. Dos años después, con seis títulos distribuidos en librerías, Páprika tiene que refundarse, cambiar de nombre, pero no de identidad. Esa identidad que se construye con la contundencia de los catálogos. “Ocurrió que nos colgamos en el registro de marca y cuando quisimos poner todas las cosas en orden, había otras inscriptas con el mismo. No queríamos que eso pudiera explotar y empezar con problemas legales, así que decidimos recuperar todos los títulos distribuidos en librerías, imprimir de vuelta las tapas y las páginas de legales o el colofón y salir al ruedo con un nuevo nombre”, explica Andrés Beláustegui, uno de los fundadores de la joven editorial argentina junto a Maximiliano Papandrea y Claudia Arce, quien dejó el proyecto el año pasado. “Es una movida malísima pero teníamos que hacerla”, dicen los editores que hoy sábado, en una ceremonia de refundación, darán a conocer su nuevo nombre: Sigilo.

“Si en estos tiempos es difícil ponerle nombre a una editorial, más difícil es rebautizarla”, confiesa Beláustegui. En su momento, Páprika les había gustado porque les atraía el sonido exótico de la palabra, transmitía cierta luminosidad y también porque había allí algo de alegría. “Queríamos encontrar una palabra que conjugara un sonido y un significado que nos interesara. Ninguna acepción cultural que marcara una estética. Ningún tipo de referencia culturosa. Si teníamos que cambiar, íbamos a cambiar del todo”, continúa Beláustegui. “Seguiremos siendo bastante heterogéneos en la edición, publicando literatura argentina, latinoamericana y extranjera y libros de no ficción que puedan capturarnos.” Sigilo surgió rastreando diferentes campos semánticos. La primera acepción de la palabra funciona perfecto para una editorial independiente: “Por más ruido que uno haga, los libros siempre se mueven de una manera sigilosa y van encontrando su camino. Pero sobre todo, nos atraía la acepción de la magia: un sigilo es un símbolo creado para un propósito mágico específico”, cuenta el editor. El nombre surgió por el sonido de la palabra y el sentido mágico le aportó un nuevo pliegue a este proyecto.

El primer libro de Sigilo será otro libro de Zooey, Los electrocutados. Será la primera edición argentina de esta novela que salió en España a través de Alpha Decay en 2011. Luego publicarán El peregrino, de J. A. Baker que, como dice su traductor, Marcelo Cohen, es un clásico moderno de la literatura de la naturaleza. Es el diario de la observación de los halcones peregrinos. Los editores llegaron a ese libro a partir de Werner Herzog, que recomienda a los jóvenes que quieran convertirse en documentalistas que, para aprender a observar, tienen que leerlo. Y el tercer título será la segunda novela de Martín Felipe Castagnet, Los mantras modernos, otro relato de ciencia ficción del autor, luego de publicar Los cuerpos del verano. Esta trilogía de relanzamiento verá la luz en la segunda mitad del año.

Para continuar leyendo: http://www.clarin.com/cultura/joven-editorial-cambia-nombre_0_1559844339.html

Etiquetas: ,

Todavía no hay comentarios ¿Quieres poner el primero?

Deja un comentario

FacebookGoogle PlusInstagramTwitter