Los audiolibros empiezan a sonar

En países como Estados Unidos o Alemania, el audiolibro tiene una gran aceptación. Viajar en el transporte público escuchando un libro o hacer las tareas de casa con la música de la última novela de Paul Auster es algo frecuente. Sin embargo, en nuestro país ha sido un soporte que no ha terminado nunca de cuajar entre el público. La última gran operación con el audiolibro fue la salida, en los años 1990, de una colección en Santillana con grabaciones de autores de primer orden como Álvaro Mutis, Carlos Fuentes oAntonio Muñoz Molina leyendo sus propios textos, todavía en formato cassette. Pese al indudable interés de la colección, no cuajó. (…)

Artículo publicado en Librújula.com

Etiquetas: ,

Todavía no hay comentarios ¿Quieres poner el primero?

Deja un comentario

FacebookGoogle PlusInstagramTwitter