Una pelota de papel: el fútbol, convertido en fenómeno editorial

En la presentación del cuento de Nicolás Burdisso del reciente libro Pelota de papel (Planeta), Alejandro Dolina sostiene que el fútbol resulta muy cómodo como alegoría de la guerra, ya que, escribe, "casi todas sus palabras provienen del lenguaje bélico: ataque, defensa, distracción, estrategia, táctica, valor, asedio". Pero el autor de Bar del infierno discrepa enseguida de la fácil metáfora: "Para muchos de nosotros, es al revés: el fútbol es la cosa y la vida es el símbolo".

Tampoco es muy directa la relación entre el fútbol y lo libresco (el símbolo del símbolo); por el contrario, las relaciones han sido más bien tirantes, un poco gracias a la división entre cultura alta (refinada) y cultura baja (grosera): lo elitista versus la pasión de multitudes.

Pero es posible que sea una grieta vetusta, o al menos en vías de terminar de saldarse con rapidez, debido en principio al cada vez más amplio mercado que genera la venta de libros futbolísticos, o incluso deportivos en general. "Ese preconcepto borgeano de que deporte y literatura no se pueden mezclar o que el deportista es bruto es en verdad una falacia", sostiene Juan Manuel Herbella, que jugó en Ferro y Quilmes, es médico y ahora se dedica al periodismo científico-deportivo. "Se puede leer y escribir de deporte como de cualquier cosa", afirma Herbella, que formó parte del colectivo de Pelota de papel y ha editado textos propios con el título de Entre ciborgs, fumados y locos (librofútbol.com).

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