Las bibliotecas personales en La Plata

Por MARCELO ORTALE

La Plata mantiene desde siempre una estrecha relación con el conocimiento científico, con el humanismo, con el culto a las bellas artes y a las letras. Pero esa actitud reflexiva, de elaboración de una conciencia propia, no fue sólo obra de un grupo de intelectuales ciertamente vanguardistas, sino que la sociedad platense se sumó con entusiasmo. Una de las principales pruebas de ello reside en la gran cantidad de bibliotecas personales que hubo y sigue habiendo en la Ciudad. Tal como lo señalan ahora bibliotecarios y libreros, la Ciudad mantiene desde el origen una elevada densidad intelectual, entre otros motivos por haber sido sede de una gran universidad y de otros organismos culturales de primer nivel que perduran vigentes.

No existen estadísticas, pero los expertos estimaron alguna vez que en las 1200 hectáreas del geométrico casco histórico y en el océano anárquico de la periferia, los profesionales, los cultores del arte, los estudiantes de todas las facultades , los miles de lectores autodidactas y amigos de los libros suman en sus viviendas más de 15 mil bibliotecas caseras bien surtidas. Casi treinta librerías cubren estos días una demanda que no cesa en nuestro distrito. Por cierto que no puede dejar de mencionarse a las numerosas bibliotecas populares que perviven en los barrios y en el casco urbano platenses.

Lo cierto es que, así como Rocha fue el gestor político y Benoit el diagramador urbano, Joaquín V. González fue acaso el principal autor del plan cultural para la ciudad, basado sobre las aulas de la Universidad. A principios del siglo XX varios sabios sentaron sus reales en la Ciudad y legiones de estudiantes se formaron bajo las exigencias de Francisco P. Moreno, Francisco Beuf, Carlos Spegazzini, Florentino Ameghino, entre muchos otros, llenándose de libros las casas platenses. Haría falta editar una guía para mencionar a quienes vinieron con su luz a enseñar y a los jóvenes platenses que se forjaron con ellos desde entonces, convertidos poco después en faros del conocimiento.

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