Ilustración sin fronteras. Clave de un siglo visual

Recomendamos este artículo de La Nación en el que Diana Fernández Irusta comenta la creciente atención que los ilustradores están generando en públicos cada vez más masivos con propuestas cada vez más diversificadas: del plano al mundo 3D.

Es una noche fría, una de tantas en este año de invierno prolongado. En La Trastienda, el público -en su mayoría, jóvenes- desborda la sala donde suelen lucirse grupos de jazz o de rock. Pero hoy las ovaciones no van dirigidas a guitarras ni a baterías o voces poderosas. Quienes salen al escenario son dos ilustradores: Liniers y Montt. Uno habla, el otro transforma en dibujos sus palabras; luego, intercambian papeles. Y en ese juego -marcadores, palabras, un humor por momentos ácido, por momentos tierno- se ganan aplausos, risas, el fervor de gente que seguramente los conoció a través de las páginas impresas y que ahora los tiene ahí, en vivo y en directo, convirtiendo en 3D lo que siempre fue bidimensional.

"Stand up ilustrado" llaman los artistas a esta aventura que, entre la audacia y el juego, comenzó en un teatro mexicano, luego se convirtió en una gira por distintas ciudades de la Argentina y Chile, y terminó el mes pasado en Buenos Aires. La experiencia redobla la apuesta que Liniers viene haciendo con Kevin Johansen; para los seguidores del músico, ya son costumbre los shows que incluyen el contrapunto entre canciones e ilustraciones en vivo. Indagaciones performáticas que confirman el fenómeno: la ilustración, esa zona donde el dibujo se encuentra con el diseño, los formatos industriales y las publicaciones masivas, gana en presencia, se diversifica, inunda todo tipo soportes -del humor gráfico a la historieta, de la papelería y objetos cotidianos al street art o la animación digital-, y se integra a una cultura decididamente partidaria de las expresiones lúdicas y masivas. Entre tanto -y los stand ups ilustrados podrían ser la punta del iceberg-, muchos ilustradores tienen seguidores propios (hay que ver las largas filas de personas que en la última Feria del Libro hacían fila para ver a Tute o a Diego Parés), parte activa de una efervescente trama cultural.

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