Prendefuego: Historietas encendidas para pasar el invierno

La llama arde con más intensidad en invierno, y así el colectivo editorial de historietas Prendefuego no sólo sigue editando con altruista continuidad sino que también se atreve a cruzar la helada urbe en bicicleta para hacer delivery de su catálogo creciente. 

Combo que reúne a los sellos independientes Buengusto, Mitomante, Holograma, Gato Madre y Contamusa, Prendefuego amortigua el vacío comiquero dejado el año pasado por Llanto de Mudo con ediciones de hermosas tapas, papel de calidad y en algunos casos despliegues a todo color.

Lejos de limitarse a una única estética o narrativa, los autores comprendidos por el colectivo –generalmente los propios editores– alternan entre el realismo, la fantasía y la experimentación con trazos y estilos bien distintos.

Las estaciones pesan fuerte para Prendefuego, y de esa manera el bici-delivery se promociona en la fanpage de Facebook del grupo en el contexto de un posapocalíptico “invierno nuclear”, mientras que sus últimas novedades salieron a la luz en “un extraño otoño”: ellas son Camino real de Matías Zanetti y Germán Genga, Demshab y el terrorífico mundo No de Ziul Mitomante, el segundo volumen de Cosas sueltas de Nicolás Lepka, Yo y yo de Anibaleitor y Bushido de Hernán Gonzalez. El multisello lleva editados 12 títulos desde su nacimiento en 2015, y anuncia para los meses siguientes El legendario Puño Blanco de Alejandro Maldonado, Birdman presenta: El enorme pequeño Juan de Fernando Calvi, OSCK de Ziul Mitomante y Emilio Spertino, El niño negro de Nicolás Viglietti, Una y mil brujas de Lu Gregorczuk, Esta es La Patetic Life de Mel O Griffin de Nicolás Brondo, La casa de la risa de Nicolás Lepka y Maelstrom de Diego Cortés y Hernán González.

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