La peligrosa complacencia del sector editorial

Es difícil entender el comportamiento de partes del sector, o de ‘opinadores’ sobre el sector editorial.
Más difícil es ver que hay incluso quien se complace cuando leen –muchas veces de manera parcial- datos que indican aparentemente que el libro digital se ha estancado. Sobre todo cuando lo realmente preocupante serían los índices de lectura.
Esto en el caso de que el sector editorial, a día de hoy, sólo sea un sector en el que se editan y venden libros. Cuando es evidente que hemos entrado en la era de los servicios alrededor de los contenidos y de los productos y/o contenidos transversales a través de la expansión (esto sobre todo, o básicamente, en el caso de los grandes grupos editoriales).
Al menos reconforta que haya quien también se sorprenda tristemente de esta actitud de parte del sector (una actitud que demuestra una vez más lo incómodos que se sienten muchos ante la transformación digital frente a sus ensoñaciones de tiempos mejores, de salón y tertulias en cafés, imaginando, algunos, ser la reencarnación de Gaston Gallimard, ciegos ante las evidencias del paso del tiempo). Y reconforta aún más cuando es alguien que conoce muy bien lo que es trabajar en un gran grupo editorial como Harper Collins, Sam Missingham, y que ahora está al frente de un nuevo proyecto: The Lounge Books.
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Fuente: Dosdoce.com

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