Ana de Beraza: \”El Nuevo Mundo fue una época apasionante donde la valentía del ser humano brilló en su máximo esplendor\”

El misterio de la Isla Bemberg, una novela hipnótica, repleta de pulsaciones

Periodista y editora, hace tres años lo dejó todo para volcarse en su sueño de ser escritora. Ana de Beraza Lavín (1979, Santander, Cantabria) afirma que no se arrepiente de su decisión porque cada vez que se sienta frente al teclado es una persona feliz. Su carrera literaria comienza a los 16 años cuando recibe el Premio Literario La Vidriera por su relato Pompas de Fuego, a partir de entonces ha sido ingente su producción de relatos cortos y poemas, entre ellos, El secreto de Lena, (2017), un thriller psicológico arriesgado y perturbador que tuvo una gran acogida entre los lectores. Este mes de enero publica El misterio de la Isla Bemberg, una novela fascinante, bellamente escrita que se mueve en uno de los períodos más fascinantes y perturbadores de la historia de España: el descubrimiento del Nuevo Mundo.

¿La Isla Bemberg existió? Sí, existió, pero no con ese nombre. Situada temporalmente en 1968 la trama se desarrolla en la isla situada en el centro de La Laguna de los Xarayes, mito geográfico de Sudamérica creado por los conquistadores del S. XVI que iban en busca del Rey Blanco desde la desembocadura del Río de la Plata.

¿Qué nos puede desvelar de la trama de la novela? Un grupo de colonos huyen de la misión de Santana a bordo del galeón El Victoria a lo largo del Río Paraguay. Entre la tripulación se encuentra el joven jesuita Sebastian Bosca, también cartógrafo y botánico, y Lucía, una joven mestiza, hija no reconocida del castellano Víctor de Teixeira. Son los protagonistas de la novela. El viaje errante y fluvial durará semanas, por eso, cuando atisban la isla  en el centro del pantanal creen hallar una tierra donde establecerse. Pero desconocen que muy cerca de allí se oculta un oscuro espécimen.

¿Por qué la existencia de ese espécimen? El espécimen habita la isla como el miedo habita en el hombre; la novela trata esencialmente de lo desconocido, de las inquietudes, las certezas y pasiones que despiertan cualquier comienzo. Lucía será la ayudante del jesuita y cartógrafo Sebastián Bosca en el estudio de ese espécimen nunca visto, la violencia y la ambición alrededor del enigmático ser convertirán la belleza de Lucía en el mal más devastador.

La novela está repleta de pulsaciones… Sí. Aunque seamos seres racionales, nos movemos por impulsos, muchos de los cuales son deseos inconscientes que ni si quiera queremos reconocer.  En la novela, algunos personajes se dejarán llevar por la pasión del conocimiento al servicio de la religión, otros, por   el corazón y, los más devastadores, por simple ambición.

¿Qué busca mover en el lector con esta novela? Nunca tengo una pretensión en ese sentido, la experiencia de leer un libro es demasiado íntima. Sin embargo, sí me interesa transportar al lector a un marco determinado. El misterio de la Isla Bemberg, como ya he explicado, conduce al lector a un comienzo,  más concretamente, al Nuevo Mundo, un periodo en el que el ser humano estaba más unido a la naturaleza y la inconsciencia, cuando el instinto y la ingenuidad aún alimentaban la lucidez.

¿Por qué el siglo XVII? Siempre he creído que el descubrimiento del Nuevo Mundo fue una época apasionante donde la valentía del ser humano brilló su máximo esplendor; quizá por la desesperación y las condiciones precarias de la civilización incipiente, o por la presencia tan palpable de la muerte.  El riesgo era una forma de certeza; entonces, no habían arrebatado al ser humano la esperanza de un mundo más justo. El Nuevo Mundo, fue para muchos, sobre todo hombres de fe y fugitivos -¡fíjese que contraposición tan encantadora!- un edén, un paraíso, las puertas a una alternativa de vida.

La prosa de la novela está impregnada de magnetismo y poesía, una trama de ritmo trepidante y perturbador que no da tregua al lector. ¿Cómo definiría su estilo literario? Aunque la novela sea de lectura rápida, detrás de la novela hay un trabajo de precisión y revisión bastante arduo, casi incansable, diría yo. Mutilé mucho texto antes de definir el manuscrito final. Me gusta imprimir ritmo no solo con la acción y la trama sino también con el juego de palabras, me sirvo de su musicalidad y su belleza para dar intensidad al texto. También me gustan las metáforas, la novela esta repleta de ellas aunque a priori no se perciban. No se trata de crear confusión al lector, sino de atraparlo con delicadeza.

Es un trama elegante y compleja ¿En qué género entraría? Se mueve entre la novela histórica, el  suspense, y el romance paranormal; en ella, la codicia, la religión, el amor, y el mal que puede engendrar el ser humano, son el trasfondo del relato.

¿Cómo se documentó para la novela? Hay un ingente e interesantísimo archivo al alcance de todos: el Archivo General de las Indias. Es una fuente inagotable de inspiración. La novela no utiliza datos exactos ni personajes históricos pero sí bebe de esa época en la que cualquier detalle o suceso era registrado, en la mayoría de los casos, por los religiosos que iban en busca de nuevas almas que catequizar. Son escritos de un gran detalle y una gran ingenuidad.

¿Por qué ese antagonismo entre la ciencia y la fe? Me interesaba plantear esa oposición sustancial, es la mejor forma de sacar conclusiones. Desde que el hombre es hombre se ha aferrado al misterio de la vida.

Ana de Beraza Lavín habla de su nueva novela
 

¿Cuánto influyó en El Misterio de la Isla Bemberg la información que aportan los documentos históricos? Fue lo que me hizo acabar la novela, un escritor muchas veces empieza una trama pero, en ocasiones, está carece de suficiente peso o entidad; mientras escribes se difumina. En el caso de El Misterio de la Isla Bemberg, la labor de documentación perfiló la ambientación, incluso algunos personajes, y, lo más importante, el desenlace. Fue clave para que acabara la novela.

 

¿La naturaleza es otro personaje de la novela? Así es, en la novela mantiene con el ser humano una simbiosis casi poética. Hoy en día, tristemente, parece que hemos tomado distancia de ella, la hemos desechado. Por inservible, por latir a un ritmo más pausado. En la novela me ha interesado mucho plasmar el ritmo frenético que ha imprimido el hombre en ella, como consumimos la riqueza que ésta nos ofrece. Los comienzos marcan el destino a lo largo de décadas.

 

¿Le preocupa el cambio climático? Me preocupa el desgaste de la naturaleza, de ahí, mi interés en que la novela se desarrollara en plena selva virgen. En ese sentido sí me he dejado llevar por la añoranza…. Podíamos haber hecho mejor las cosas.

¿A qué se refiere? El ser humano tras años de civilización sigue siendo un depredador, el cambio tecnológico fomenta esa faceta de compulsión. Y eso me entristece.

 

La novela habla del peligro de llevar la ambición, ya sea intelectual o material, hasta sus últimas consecuencias ¿Dónde está el límite? En el ser humano no existen límites, como en la jungla todo palpita entremezclado. Lo espiritual se confunde con lo carnal y material, solo se ennoblece con la faceta animal que llevamos dentro, y que durante décadas nos hemos dedicado a aplacar.

 

En El misterio de la Isla Bemberg, el conocimiento no es un cheque en blanco. ¿Siempre hay una contrapartida? Sí, siempre, cualquier descubrimiento es un punto de inflexión que conlleva unas consecuencias, más si cabe si eres un ser racional.

 

Lucía es un personaje femenino atípico. ¿Por qué un personaje femenino inteligente se percibe como un peligro? Porque aún es un punto de vista novedoso, desconocido, y siempre hay un cierto temor. Pero los nuevos roles se instauran de manera veloz en el imaginario literario. Quizá solo sea por afán de lo novedoso por parte de los lectores, pero bienvenido sea ese afán.

 

La literatura hecha por autoras está cambiando. Sí, pero no solo la literatura hecha por autoras, sino los papeles femeninos, que es más importante. Siempre me gusta pensar que el escritor está al servicio del lector, sin ambages ni géneros. En esta novela,  Lucía está lejos de los estereotipos, se desarrollan giros en su psicología casi kafkianos, su aparente fragilidad esconde una sorprendente resistencia.

 

¿De donde germina El misterio de la Isla Bemberg? Nace de una necesidad de exploración literaria, de crear una aventura hipnótica que vaya un poquito más allá del puro entretenimiento; de sentirse libre escribiendo y de confiar en la imaginación del lector. He creado para él un relato de imágenes estimulantes que le transportan a una época donde aún, por ser incipiente, es imprevisible.

Disponible en formato electrónico y en tapa blanda
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